Texturas naturales que abrazan la luz
Las fibras y recubrimientos minerales dan volumen silencioso a la luz. Lino, lana, yute, cal y arcilla filtran brillos, suavizan bordes y regulan humedad. No compiten con la arquitectura: la acarician. Una cortina de lino lavado ondula como respiro, un revoco de cal absorbe destellos metálicos y un tapete de yute delimita, sin gritar, la conversación. La clave está en combinar grosores, rigideces y transparencias, como una partitura táctil que acompaña tu ritmo cotidiano.